El método
Una progresión
en tres etapas
El programa está documentado instrumento por instrumento y nivel por nivel, con sus indicadores y sus criterios de evaluación.
El orden
Las tres etapas
La formación tradicional sitúa la teoría y los ejercicios antes de la práctica de conjunto. Nuestra progresión invierte ese orden. Seleccione cada etapa para ver la competencia adquirida al final.
1. Fundamentos y repertorio
La primera etapa instala los fundamentos de la ejecución y aborda el repertorio: el alumno aprende a integrarse a un conjunto y a sostener su parte — entrar en el momento indicado, mantener el pulso y no perder la referencia. Se recorre en el plazo más breve posible, por ser la que condiciona la continuidad del alumno.
2. Interpretación y musicalidad
Consolidada la ejecución, el trabajo se traslada a los elementos interpretativos: dinámica, intención, fraseo y gestión de los planos de intensidad de la pieza. Es la etapa en que la musicalidad se distingue de la simple ejecución.
3. Comprensión técnica
La comprensión técnica se introduce sobre una práctica ya adquirida. Un alumno que ejecuta la progresión comprende la función de los grados de la tonalidad; en el orden inverso, el contenido resulta abstracto.
Las dos primeras etapas se recorren en el plazo más breve posible. La tercera amplía considerablemente las posibilidades del alumno y requiere experiencia previa de ejecución.
Las cuatro áreas
Las cuatro áreas de trabajo
Las cuatro áreas se trabajan simultáneamente cada semana, desde la primera sesión. No constituyen asignaturas independientes. Seleccione un área para ver su contenido.
La producción de un sonido estable depende de un gesto preciso, repetido hasta hacerse fiable. Se trabajan la posición, la relajación y la resistencia: la tensión muscular limita la duración de la práctica y compromete la continuidad del alumno.
La hoja de acordes especifica nombres, orden y repeticiones. El ritmo, el registro y la duración de cada acorde corresponden al músico. Su lectura implica, por tanto, una competencia de decisión.
La ejecución individual correcta no basta. Requiere entrar de forma sincronizada, sostener el pulso sin referencia externa y ajustar el volumen para dejar espacio a la voz.
Un alumno formado únicamente en la reproducción de lo escrito carece de recursos ante una modificación no prevista. En el repertorio de alabanza, esas modificaciones son frecuentes.
Qué significa «saber» aquí
Criterios medibles por nivel
Cada competencia del programa se descompone en indicadores medibles, y cada indicador se organiza en cuatro peldaños de exigencia creciente.
Seleccione un peldaño para ver desplazarse el objetivo. El primer nivel se sitúa en los peldaños iniciales y el cuarto en los finales: la misma competencia, con exigencia creciente.
Nadie depende de una opinión
Si cambia el profesor, la vara es la misma.
El alumno sabe qué le falta
El seguimiento se expresa en valores: cuatro compases alcanzados, ocho como objetivo del módulo.
La familia puede comprobarlo
La mayor parte de los indicadores se verifica con metrónomo o cronómetro. No se requiere formación musical para comprobarlos en casa.
La alabanza cambia el método
El soporte de trabajo: la hoja de acordes
El soporte habitual del músico de alabanza es la hoja de acordes: nombres, orden y repeticiones. Seleccione el segundo botón para ver los elementos que la hoja no especifica.
La hoja indica cuatro nombres de acordes. El resto de las decisiones corresponde al músico: ritmo, registro, duración y matiz. La lectura de hoja de acordes constituye una competencia propia, trabajada desde el primer nivel.
La ejecución es casi siempre colectiva: exige transportar a la tonalidad que conviene al cantante y responder a las entradas y salidas indicadas por un director. Estos elementos figuran en el programa como contenido explícito.
El objetivo de la primera etapa es que el alumno pueda integrarse a un conjunto y sostener su parte dentro del primer año de formación.
Nuestros compromisos
Compromisos de la escuela
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Decir qué se va a aprender, antes de empezar
Al inicio de cada semestre, la familia recibe la lista de competencias que el alumno alcanzará al finalizarlo, formuladas en indicadores observables.
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Medir siempre igual
Con los mismos criterios, sea quien sea el profesor.
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No bajar la exigencia
Si el tiempo no alcanza, se recorta la cantidad de material — nunca lo que se pide de cada cosa.
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Dar material, no deberes vagos
Cada tarea viene con lo que hace falta para hacerla: la partitura, el audio, la pista.
Inscribir a un alumno
El formulario requiere dos minutos. La escuela se comunica el mismo día o al siguiente para fijar el horario y atender sus preguntas.