El recorrido
Doce clases, cuatro módulos
El semestre comprende doce sesiones, organizadas en cuatro módulos de tres. La estructura es idéntica en los ocho programas: varía el contenido, no el método. Seleccione un módulo para ver la distribución de sus tres sesiones.
La tercera clase sirve para situar con precisión a cada alumno antes de seguir.
Dos clases para instalar la materia, una tercera para comprobar que se sostiene.
La canción se divide en secciones; cada sección tiene su meta medible.
Matices, intención, entradas y salidas — y el ensayo con el grupo.
Los niveles
Niveles por edad
Cuatro niveles de instrumento delimitados por edad, más el despertar musical. No corresponden a grados artísticos ni a exámenes de conservatorio: son tramos de agrupación por madurez. Seleccione una edad para ver sus criterios.
3–5 · Despertar musical
El nivel trabaja el pulso, la voz y la escucha, competencias previas al estudio instrumental. A los tres años el desarrollo motor no permite aún el manejo de un instrumento, pero sí la percepción del pulso y su reproducción corporal.
6–8 · Primer nivel
El nivel parte de cero: postura, producción de un sonido estable y ejecución de dos compases consecutivos sin interrupción, con el profesor tocando simultáneamente.
9–11 · Segundo nivel
La misma competencia con mayor alcance: cuatro compases, a mayor velocidad y con menor asistencia. El profesor da la entrada y el alumno continúa de forma autónoma.
12–14 · Tercer nivel
Ocho compases consecutivos, en ejecución autónoma tras una sola audición de la pieza. En este nivel el alumno comienza a tomar decisiones interpretativas: ritmo y duración de cada acorde, y gestión de los planos de intensidad.
15 + · Cuarto nivel
La pieza completa, a tempo, sin audición previa, a partir de una hoja de acordes. Es el nivel que habilita al alumno para integrarse a un equipo sin ensayo previo.
Ningún nivel exige haber cursado el anterior. El primer módulo de cada semestre vuelve a empezar por lo básico, y el primer nivel supone que el alumno no ha tocado nunca.
Los cuatro niveles recorren la misma progresión, en el mismo orden. Varían el alcance y el grado de exigencia: la competencia trabajada es la misma a los siete y a los dieciséis años, con distinta profundidad requerida.
El grupo se limita a cuatro alumnos: en cincuenta minutos, es el número que permite escuchar a cada uno.
Cuatro, no ocho: en cincuenta minutos, con más de cuatro no da tiempo a oír tocar a cada alumno.
Las fichas
Función de cada instrumento
Cada instrumento se presenta por la función que cumple dentro de un equipo de alabanza. Esa función determina el contenido del programa. Seleccione un instrumento para ver su descripción y su ubicación en el conjunto.
El piano asume la función armónica. Establece la tonalidad, sostiene el canto de la asamblea y permite prolongar un pasaje sin apoyo de los demás instrumentos. Es el único instrumento del conjunto capaz de sostener una pieza completa por sí solo.
La lectura, los acordes y sus inversiones, la independencia de las dos manos, el transporte a otra tonalidad y el acompañamiento de un cantante.
Al fondo a la derecha: pone el marco que habita todo lo demás.
La guitarra combina función rítmica y función armónica. Su movilidad le permite conducir sola un tiempo de alabanza, en un espacio de cualquier dimensión.
Los acordes abiertos y luego con cejilla, los ritmos de la mano derecha, el capotraste y el cambio de tonalidad, el acompañamiento de un canto de principio a fin.
En medio a la izquierda: rellena y relanza, no reemplaza al bajo.
El bajo articula la sección rítmica con la armonía. Define la fundamental de cada acorde y proporciona al conjunto su referencia tonal grave. Su ausencia afecta la estabilidad armónica de toda la ejecución.
La lectura de la hoja de acordes, la elección de las fundamentales, la precisión rítmica con la batería y el sostenimiento de una línea durante toda una canción.
Al fondo a la izquierda, pegado a la batería: los dos son uno.
La voz conduce a la asamblea. El cantante transmite el texto y determina, por su ejecución, el grado de participación de los asistentes.
La respiración y el apoyo, la afinación, la proyección sin forzar, la articulación del texto y la conducción de un canto.
Adelante: todo lo demás se acomoda a él, y la asamblea lo sigue.
La batería establece y sostiene el tempo del conjunto. Es la posición que exige mayor precisión rítmica y mayor subordinación del criterio individual al del grupo.
La independencia de brazos y piernas, la regularidad, los matices, las transiciones y la capacidad de seguir a un director.
Al centro, detrás: de ella sale el pulso de toda la banda.
El violín aporta la línea melódica y los pasajes contemplativos. Interviene con frecuencia en la apertura de un tiempo de adoración y en los pasajes instrumentales.
La afinación —nada está puesto de antemano en el mástil—, el manejo del arco, la lectura, los primeros vibratos y el juego en conjunto.
Al lado: entra donde hay sitio, no en todas partes.
El saxofón cumple una función melódica de carácter vocal. Interviene en los interludios, responde a la línea del cantante y aporta un timbre propio a los pasajes instrumentales.
La respiración y la embocadura, la afinación, el fraseo, la lectura y las primeras improvisaciones sobre una rejilla de acordes.
Al lado: una frase, y se calla. Eso es lo que le da fuerza.
El despertar musical se dirige a niños de 3 a 5 años y precede al estudio de un instrumento. Desarrolla el oído, la percepción del pulso y la emisión vocal, competencias que condicionan el aprendizaje instrumental posterior.
El pulso y el ritmo, la escucha, la voz, el reconocimiento de los sonidos y el juego en grupo.
Todavía no hay sitio en el escenario: primero se instala lo que permitirá ocupar uno.
Inscribir a un alumno
El formulario requiere dos minutos. La escuela se comunica el mismo día o al siguiente para fijar el horario y atender sus preguntas.